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Para invertir a lo grande

15 octubre, 2020
  • En la actualidad es más común que los jóvenes busquen la manera de invertir para lograr libertad financiera, un ejemplo es Eduardo Villareal.
TONATIÚH RUBÍN / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- A los 15 años, Eduardo Villarreal se convirtió en propietario parcial de una compañía multinacional.

Con sus ahorros, el alumno del Tec adquirió una acción de Mexichem, ahora Orbia, que opera a nivel global.

“Me di cuenta que podía ser dueño de partecitas de muchas empresas, de las más grandes del mundo. Eso fue lo que me motivó a hacer mi primera inversión, me fue bien y le seguí”, recuerda.

A partir de esta experiencia, Villarreal fundó TeFondeo junto a Emilio Castro y Andrés Garza cuando estudiaban la preparatoria.

Ahora, a sus 21 años, difunden por medio de esta plataforma noticias e información de educación financiera. Más jóvenes pueden alcanzar sus objetivos económicos; evitando que su dinero pierda valor y engrandezcan su patrimonio.

Una inversión consiste en depositar recursos en algún instrumento con la expectativa de generar ingresos que conserven o incrementen su valor, apunta “Fundamentos de inversiones”, libro traducido por Miguel Ángel Sánchez, académico de la Ibero.

“Es poner a trabajar tu dinero buscando obtener una ganancia a futuro”, precisa la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Como consecuencia de la pandemia, los jóvenes menores de 24 años son de los segmentos poblacionales que más han visto afectado su poder económico.

El 49 por ciento de los centennials siente un impacto negativo en sus bolsillos, según el Barómetro Covid-19 de la firma Kantar.

Frente a una crisis financiera internacional, especialistas coinciden en que una cultura de ahorro e inversión a temprana edad ayuda a superar esta adversidad.

Incluso sin una emergencia sanitaria, los estudiantes deberían ahorrar parte de sus ingresos para invertirlos, considera Gerardo Aparicio, director de la Escuela Bolsa Mexicana, división educativa de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Así, pueden evitar que su dinero pierda valor adquisitivo o capacidad para comprar bienes y servicios debido al aumento de precios que provoca la inflación, explica.

“Si no lo hacen, están especulando con su propio futuro al no alcanzar una libertad financiera”.

¿Por dónde empezar?

No se requiere contar con mucho dinero para comenzar a invertir de cara a obtener rendimientos.

Con 100 pesos, por ejemplo, una persona mayor de edad puede adquirir Cetes, uno de los instrumentos de inversión más seguros porque los emite el Gobierno sin que se cobren comisiones.

Al realizar cualquier inversión se asume un riesgo, pues existe la posibilidad de perder los recursos, señala Andrés Garza, alumno del Tec, quien a los 17 años se inició en este negocio.

Antes de arrancar operaciones, Garza recomienda elegir un perfil de inversionista. Para lograrlo, un primer paso es establecer la meta a alcanzar y en qué plazo para determinar el mejor instrumento para alcanzarla.

Además, se debe considerar la tolerancia al riesgo, es decir, qué tan temeroso es uno a perder sus recursos.

Invertir en un negocio o en una bolsa de valores implica riesgos altos; en préstamos o bienes raíces, riesgos moderados; y en deuda gubernamental, como los Cetes, conlleva riesgos bajos, detalla Garza.

“No por ser jóvenes significa que tienen que invertir en la bolsa de valores. Es, más que nada, encontrar cuánto riesgo puedes tolerar tú (…) y que te sigas sintiendo cómodo con lo que estás invirtiendo”, señala el cofundador de TeFondeo.

Los jóvenes suelen tener menos compromisos financieros, pueden asumir mayores riesgos si así lo desean, comenta Juan José Mendoza, director general de PeepTrade, plataforma en línea de educación financiera.

“Invertir no es sinónimo de apostar. Con este tipo de volatilidades (por el Covid-19), hay que saber invertir y diversificar el portafolio porque eso nos va a traer mejores rendimientos”, afirma.

Tiempo de provecho

A corta edad, Villarreal comenzó a leer biografías. Primero las de Walt Disney y Thomas Edison, luego las de John D. Rockefeller, J.P. Morgan, Warren Buffett y Carlos Slim.

De esta manera, detectó el alcance que supone invertir desde joven: gracias al interés compuesto, que consiste en sumar las ganancias al monto inicial de inversión, se pueden conseguir rendimientos altos.

Conforme más años pasen, mayores serán los beneficios de este tipo de interés, precisa Villarreal.

A decir de Castro, quien a los 18 años adquirió como primera inversión una acción de Disney, los estudiantes pueden sacarle provecho a la pandemia al destinar recursos a sectores debilitados por el nuevo coronavirus.

Algunas empresas, por ejemplo, tienen valoraciones bajas a pesar de contar con ingresos sólidos a lo largo de la historia, precisa.

“Se pueden encontrar muy buenas ofertas en el mercado. Hay empresas que están golpeadas ahorita porque les afecta que se estanque la economía, pero en una recuperación gradual se van a ver beneficiadas”, detalla.

Castro, en la secundaria se reunía por las tardes con sus socios fundadores de TeFondeo; discutían las enseñanzas de la película “Wall Street” y practicar la compra y venta de acciones en simuladores digitales. Aconseja informarse antes de realizar cualquier inversión y evitar poner todo el dinero en una sola opción o en empresas que están de moda.

“Es mejor tener tu dinero invertido, aunque tenga una pequeña ganancia, que tenerlo en una cuenta bancaria, donde no gana nada y sigue perdiendo (valor) con la inflación”, asegura en uno de sus videos Sofía Macías, autora del libro “Pequeño Cerdo Capitalista”.

 

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