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Enfrenta desafío museo Papalote

17 septiembre, 2020
ERIKA P. BUCIO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Cómo se las arregla un museo cuyo espíritu es Toco, Juego y Aprendo ante la nueva normalidad que impone sus propias condiciones: evitar el contacto físico, el uso de cubrebocas y la desinfección constante de superficies?

Este es el desafío planteado a espacios interactivos como Papalote Museo del Niño, que reabre hoy tras seis largos meses cerrado debido a la pandemia por Covid-19.

Dolores Beistegui, la directora general del recinto, mira con optimismo el regreso, en principio abrirán cuatro días a la semana, de jueves a domingo.

En entrevista explica que el equipo del museo hizo una revisión de sus exhibiciones para determinar cuáles no podrían cumplir con las nuevas disposiciones, por ejemplo, el tobogán gigantesco, que por sus dimensiones no es posible ser desinfectado con cada usuario como tampoco es viable desinfectar miles de piezas de LEGO en la sección Mi Ciudad.

“Salvo estas dos exhibiciones y quizás dos más, el resto, 100 por ciento, estará abierto”, asegura.

Tanto la Megapantalla IMAX y el domo digital permanecerán cerrados hasta que el semáforo epidemiológico cambie a verde.

“Haremos énfasis en que la convivencia se vive de muchas maneras diferentes y que el verbo tocar, que está en la esencia de su mensaje, no va a impedir que puedan actuar”, responde vía telefónica.

Nueva Normalidad

Tocar acepta muchas interpretaciones, insiste Beistegui, no se toca solamente con las manos, sino también con el baile, los ojos y las palabras.

“Hay maneras de encontrar un cómo sí convivir, de una manera divertida, con las limitaciones que nos impone esta crisis sanitaria”.
Y parte fundamental de la experiencia del museo es convivir unos con otros.

Papalote abrirá con un 30 por ciento de su aforo que no es poco: mil 250 personas máximo al día. Seguirá los protocolos sanitarios de control de temperatura, gel antibacterial y uso de cubrebocas.

El programa “Papalote en casa”, desarrollado durante el confinamiento, permanecerá.

“Es un gran complemento, ahí descubrimos una comunidad virtual con quien interactuamos estos seis meses, de manera rica y empática, nos dejó muchos aprendizajes y no la vamos a abandonar”.

Los llamados “Cuates”, los anfitriones en el museo, recibirán a los niños con cubrebocas, careta y han estado bajo capacitación para establecer empatía con los niños, ahora también obligados a llevar cubrebocas.

Beistegui apuesta a superar los primeros minutos de desconfianza para llegar a un terreno de “absoluta alegría” de los niños en el museo.

La ausencia de socialización es grave

Papalote también atenderá las consecuencias emocionales de la pandemia. La directora alude, por ejemplo, a la ausencia de socialización en el ámbito educativo.

“Es gravísimo, gravísimo, y las consecuencias no hemos ni empezado a medirlas. El aprendizaje pasa por las personas, por la experiencia física y emocional de compartir”.

Papalote, dice, está históricamente bien preparado para poder recoger a todos “los lesionados emocionalmente” por la pandemia.

“Y poder enseñar a enfrentar esta realidad que es la nuestra, con alegría y con la convicción de que la vamos a superar”, dice.

La directora de Papalote reconoce lo difícil que ha sido para el museo soportar financieramente los seis meses cerrados.

“No teníamos en Papalote una caja, una reserva para aguantar tantos meses cerrados sin ningún ingreso. Papalote es un museo atípico en el ámbito mexicano porque no recibe un peso ni de una fundación ni del Gobierno, todos los ingresos son autogenerados a través de la taquilla u otras fuentes de ingresos como la tienda, dulcería o la zona de las concesiones o eventos y por supuesto donativos. Todo se detuvo en estos meses”.

Beistegui participó en días pasados en el foro “Desnormalizar al museo”, organizado por la Cátedra Internacional Inés Amor en Gestión Cultural de la UNAM, donde los profesionales del sector discutieron el futuro de los museos ante la pandemia.

“¿Vamos a seguir haciendo las cosas idénticas como las hacíamos antes? Obviamente no. Esto nos vino a cuestionar profundamente”, dice.

Así lo dijo

“Haremos énfasis en que la convivencia se vive de muchas maneras diferentes y que el verbo tocar, que está en la esencia de su mensaje, no va a impedir que puedan actuar”.
Dolores Beistegui, directora de Papalote.

Protocolo de ingreso

El museo ha dispuesto una serie de medidas para resguardar a los visitantes y a su personal:
-Toma de temperatura antes de ingresar al recinto.
-Es necesario el uso de cubrebocas; los asistentes deberán portarlo en todo momento.
-Habrá tapetes desinfectantes en sitios estratégicos del museo.
-En todas las salas habrá estaciones de higiene que contarán con gel antibacterial, sanitizante, toallas y jabón.
-Se colocaron acrílicos a las taquillas, tienda, dulcería y concesiones para evitar el contacto físico con el personal.
-Se ajustará la frecuencia del cambio de filtros de los sistemas de aire acondicionado.

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