Luces TV

El “error de algoritmo” de Morena QR

15 enero, 2020

El Wayeb Político

Édgar Félix /  Luces del Siglo

 

Desestimar a Andrés Manuel López Obrador como hombre de Estado, líder o presidente de este país es desorientar la brújula de cualquier análisis de los proyectos del gobierno de México. López Obrador sabe marcar tiempos, acelerar y frenar conforme lo considera.

 

Por ejemplo, la obra sexenal estrella, el Tren Maya, la ha dejado como en el limbo mediático, la ha amasado y está en reposo para madurarla en espera de ver, seguramente, dónde intentan descarrilarla.

 

Es el hombre más informado del país y sólo a cinco, de sus funcionarios y estrategas, escucha y le hablan al oído: Claudia Sheinbaum, Citlali Ibáñez Camacho (alias Yeidckol Polevnsky Gurwitz), Rocío Nahle García, Marcelo Ebrard y Martí Batres.

 

Fuera de ese grupo de “científicos pejistas” cualquiera es sospechoso y le marcará errores en el algoritmo sexenal. Quienes se enfrentan a ese núcleo sólido lópezobradorista se echa el sargazo al cuello y pocos logran medio limpiar la playa.

 

Le pasó al líder del Senado, Ricardo Monreal, a Mario Delgado, a Germán Martínez, Carlos Urzúa y otros. Quienes creen que López Obrador no los ve ni los oye se equivocan, como el papelazo de los siete diputados de Quintana Roo (dos por omisión) que aprobaron el siguiente párrafo, del capítulo siete, de la Ley de Ingresos del Estado que ordena:

 

“Las personas físicas o morales que realicen inversiones en el Estado de Quintana Roo superiores a los 40 millones de pesos y cuyo giro sea de juegos y concursos en la modalidad de casinos que se ubiquen en zonas turísticas del Estado y que acrediten ante las autoridades estatales competentes que al menos el 50 por ciento de sus clientes sean extranjeros o no residentes en la entidad, estarán exentos durante el ejercicio fiscal de 2020 del pago del impuesto a las erogaciones en juegos y sorteos”.

 

Entre ese descomunal párrafo de traición a los principios de López Obrador de los legisladores de Morena y los negocios de la alcaldesa de aumentar 400 por ciento la recoja de basura en el municipio de Benito Juárez –al parecer también es de Morena, Mara Lezama–, hay poco futuro para continuar con Morena como partido, como lo ha advertido desde hace algunos tres meses el presidente López Obrador.

 

Quien ha interpretado bien los tiempos modernos mexicanos es el gobernador Carlos Joaquín González, a quien sí le funciona el algoritmo a pesar de ser de un partido distinto. No obstante, afecta la falta de sensibilidad política de los diputados que se prestan a una serie de interpretaciones, desde un efecto del lobby de mordidas o hasta el pago de concesiones políticas y de apoyos electorales.

 

La única certeza es que los diputados morenistas remaron contra AMLO y a favor de los intereses del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional. No sé si eso sea un error o un horror de algoritmo político, pero se sale de toda proporción.

 

Aunque echen para atrás la aprobación y reculen, que es lo menos que pueden hacer ahora, el quemón nadie se los quita. Ni Obama en sus mejores tiempos. Anótele bien, los diputados quintanarroenses de Morena que aprobaron ese párrafo en la Ley de Ingresos del Estado fueron Erika Guadalupe Castillo Acosta, del Distrito VI; Luis Fernando Chávez Zepeda, plurinominal; Linda Saray Cobos Castro, del Distrito XIV; Reyna Arelly Durán Ovando, del Distrito V; Édgar Humberto Gasca Arceo, plurinominal; Wilbert Alberto Batún Chulím, del Distrito III; Euterpe Alicia Gutiérrez Valasis, del Distrito IX, y, por omisión, Paula Pech Vázquez, plurinominal y María Fernanda Trejo Quijano, del Distrito VII.

 

Lo hicieron desde el 15 de diciembre del año pasado hasta que Luces del Siglo reveló la semana pasada este “error de algoritmo” junto a los de Mara Lezama y que ya empiezan a echar chispas en el tablero morenista de Quintana Roo.

 

Seguir con esa falta de sensibilidad y sobreponiendo intereses particulares a los generales sumarán los suficientes puntos para desaparecer Morena en los siguientes meses, como se ha planteado en el grupo de “científicos pejistas”, o depurar la base de datos de sus afiliados en la que los algoritmos son fundamentales para incluirlos o excluirlos de los tiempos políticos actuales.

 

Morena es un partido formado por toda clase de intereses y militancias, pero esa parte no debería ser un acicate a las mañas del pasado sino la entrada a la negociación y apertura en bien de la población. En estas semanas varios delegados regionales del Gobierno de México serán removidos de sus cargos por actos de corrupción y por pactar en lo oscurito, como ha ocurrido en Quintana Roo, donde el algoritmo no anda bien.

 

Este jueves 16 próximo, por ejemplo, el senador Germán Martínez, ex panista y ahora morenista arrepentido, junto con su líder el ex priista Ricardo Monreal, presentará una iniciativa a la Comisión de Salud de la Cámara Alta, dadas las similitudes en la identificación de poblaciones que pretenden atender tanto el Insabi (Instituto de la Salud para el Bienestar) como IMSS-Bienestar, para hacer funcionar uno de los programas lópezobradoristas en pleno descarrilamiento.

 

La idea es celebrar convenios con el programa IMSS-Bienestar y el Insabi para lograr sumar esfuerzos y recursos de ambas entidades, con el fin de seguir avanzando sin detrimento del IMSS y sin menoscabo de los derechos laborales de los trabajadores, pero sobre todo para garantizar la salud universal de todos los mexicanos.

 

No es enmendar los errores políticos, sino sumarse a la convocatoria del actual gobierno de México en el que la Secretaría de Salud soporta un pilar fundamental en el bienestar social.

 

Los diputados quintanarroenses deberían aprender de estas estrategias, aunque sea por encimita, pero eso de meter con trampa un párrafo, junto con el PRI y el PAN, para favorecer la instalación de más casinos en la entidad como si fuera sargazo, es descomunal a la lógica del presidente López Obrador, quien ha declarado impedir el crecimiento de las casas de juego en el país; lo más sorprendente de esos “acuerdos en lo oscurito” es que también la alcaldesa Mara Lezama se sume con lo que bautizó como un “error de algoritmo” aumentar 400% las tarifas de la recoja de basura en Cancún. Algo fuera de toda proporción y que demuestra solamente el tamaño de los intereses particulares con que llegaron al poder.

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