Luces TV

Los enredos de Mara … perdida en un callejón sin salida

14 enero, 2020

Carbones Políticos

Elmer Ancona / Periodista 

Twitter: @elmereando / Correo: elmerancona@hotmail.com

 

Ahora sí, a Mara Lezama Espinosa se le ve públicamente desencajada, preocupada, aturdida, confundida, perdida en el espacio (donde despacha por lo regular) y, lo peor de todo, atrapada en un callejón sin salida del que difícilmente podrá salir.

 

A la presidenta municipal se le ve enfadada con lo que hace, con los resultados que obtiene, con la forma como trabaja y opera junto con su equipo de colaboradores. Es una alcaldesa –da pena decirlo– que no sabe trabajar, que no da resultados óptimos; además, cada vez se le encuentran más irregularidades, más lodo en las zapatillas.

 

Si le sirve de consuelo, podemos asegurarle que no es la única alcaldesa de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que está trabajando sin ton ni son. Entre ella y la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivero Vivanco, están peleando por el primer lugar en ineficacia e ineficiencia.

 

Las dos, colocadas en los últimos lugares de productividad, tienen desechas a las ciudades que gobiernan. Pero el caso de Mara Lezama es aún más preocupante, porque no sólo no admite sus errores, sino que le gusta enredarse más en esa telaraña, en los problemas que la agobian.

 

Quizá cuando la lanzaron como candidata a la presidencia municipal no le explicaron que la política es demasiado ruda, que exige cuotas severas de salud, de ánimo y hasta de dinero.

 

Quienes le financiaron la campaña, lo más seguro es que le hayan advertido que tenía que devolver todo el dinero que invirtieron a su favor, pero no le detallaron que tenía que hacerlo con inteligencia y, principalmente, sin violentar la ley.

 

Con toda seguridad le ordenaron que colocara en algunas carteras –las más redituables–, a personajes “a modo”, fáciles de manipular para ordeñar el erario cuanto más se pudiera.

 

Lo malo es que a esos personajes les faltó capacidad para dirigir, trayectoria para lucir, sabiduría para actuar, escuela para entender lo que significa administrar una ciudad. Por eso en este ayuntamiento, comenzando por la propia alcaldesa, los funcionarios públicos sólo van a lucir rostro, a presumir las camionetas Benz que estrenan, a exaltar su imagen física.

 

Este, sin lugar a duda, es un Ayuntamiento Instagram. Como ciudadanos, ¿qué podemos hacer por nuestra presidenta municipal? En primera instancia orar por ella, porque no se deja ayudar, no se acerca a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) para ser asesorada. I

 

ncluso, se dice que ya cayó de la gracia de Andrés Manuel López Obrador y que la próxima vez que venga ya no la va a apapachar como acostumbraba. Ya no la tiene en la mira para una probable sucesión gubernamental (¿estaba en la lista?).

 

Y tan lo sabe Mara Lezama que –dicen las malas lenguas– ya se está dejando convencer para cambiar de partido, quizá por uno más azul, dispuesto a abrirle las puertas a sabiendas que puede arriesgarlo todo.

 

Si el gobernador Carlos Joaquín González la está convenciendo de que claudique, de que abandone las filas morenistas, de que se pase a su bando, eso nadie lo puede asegurar. Son simples trascendidos. Eso sí, podría ser su tabla de salvación porque ya ni en el mismo equipo lópezobradorista la quieren, no la ven con buenos ojos, ni a ella ni a su homóloga poblana a la que, el propio Cabildo, le está preparando una salida “digna”.

 

COMERCIANTES IRRITADOS

 

Hace un par de días, un grupo de comerciantes se plantó a las puertas del Ayuntamiento Instagram (“donde todo es más bonito”) para reclamar a Mara Lezama sus mentiras. La promesa de la alcaldesa de que la Cuarta Transformación no aumentaría impuestos ni derechos durante 2020, se vino abajo desde los primeros días de enero.

 

Los pequeños comerciantes amanecieron con la noticia de incrementos hasta del 400 por ciento en sus nuevos recibos por el pago anual en recolección de basura, como condición para obtener el refrendo de su licencia de funcionamiento.

 

Enfadados por tantas carencias y abusos –como tantos otros ciudadanos– exigieron revertir las nuevas disposiciones hacendarias que impacta directo en su deteriorada economía. Los inconformes exhibieron los documentos oficiales que demostraban los excesivos incrementos entre los recibos que pagaron en 2019 y los que deberán pagar en 2020. No tardó Mara Lezama en convocar a una rueda de prensa para aclarar, con el rostro desencajado, que el aumentazo se debió a un “error de algoritmo”.

 

Ni ella se lo creía. Pero se le cayó el teatrito. Días después, el regidor Issac Janix Alanís alertó a los ciudadanos y a los demás regidores, de la alteración registrada en el proyecto de Ley de Ingresos Municipal 2020 que el Cabildo de Benito Juárez aprobó el 15 de noviembre, muy distinto al que terminó aprobando el Congreso del Estado.

 

En pocas palabras, lo que el regidor expuso es que la empresa concesionaria de basura (Intelligencia México S.A. de C.V.) y la Comisión de Hacienda del Congreso del Estado (presidida por el diputado José de la Peña Ruiz de Chávez), pactaron en secreto las tarifas de basura.

 

Es la única explicación lógica que puede plantearse, porque los regidores del H. Ayuntamiento avalaron y enviaron su propuesta en hoja membretada, con sello oficial, a los “distinguidos” legisladores, y éstos aumentaron las tarifas como les dio su regalada gana, afectando a miles de pequeños comerciantes.

 

¿Qué tiene qué decir Mara Lezama al respecto? ¿Por qué engañó a su propio Cabildo? ¿Acaso no sabe de las implicaciones jurídicas en las que se puede ver envuelta, de comprobarse que la resolución de un documento oficial fue alterada por terceros? ¿Hasta dónde llega la competencia de un diputado local o de un grupo de legisladores para saltarse la autoridad de un Cabildo y pactar con una empresa privada incrementos irregulares?

 

Muchas explicaciones tendrán que dar tanto Mara Lezama como José de la Peña Ruiz de Chávez, que se toman atribuciones por sus pistolas, atentando contra la economía de los cancunenses.

 

Está peor que el derecho de piso. De facto, esto ameritaría la cancelación de la concesión otorgada a la empresa recolectora de basura, por abusiva, e implicaría una sanción inmediata, incluso el desafuero, de quienes convinieron estas irregularidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos