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Cuando los jóvenes se sienten desechables / Parte I

13 enero, 2020

El sentimiento de marginación y la falta de un propósito de vida, hace que no valoren sus vidas y que la muerte sea vista como un alivio.

Yvette Hesse

Facebook: yvette.hesse / Twitter: @YvetteHesse

 

El discurso del narco produce un significado de la pobreza tajante. Se asume que la gente pobre no tiene futuro y por lo tanto, no tiene nada que perder. Como lo aseguró uno de los entrevistados: “Yo sabía que iba a crecer y morir en la pobreza y sólo le preguntaba a Dios: ¿por qué yo?”.

 

La pobreza se naturaliza, se entiende como una condición inevitable sin señalar responsables. Se da por sentado que “alguien tiene que ser pobre” y que “no puedes hacer nada para evitarlo”.

 

Vale la pena analizar una investigación realizada por Karina García Reyes, profesora de la Escuela de Sociología, Política y Relaciones Internacionales y del departamento de Estudios Latinoamericanos, de la University of Bristol.

 

EX NARCOS EXPLICAN POR QUÉ FRACASA LA GUERRA CONTRA LA DROGA

 

Originaria del norte de México, su ciudad vivió una de las épocas más inciertas: la supuesta guerra contra el narcotráfico del entonces presidente de México, Felipe Calderón, que entre 2008-2012 acrecentó la violencia y las muertes de una manera nunca antes vista, con graves consecuencias todavía…

 

En ese entorno inseguro, decidió estudiar un postgrado en el extranjero, pero se abocó a la investigación académica del tema del narcotráfico para encontrar una explicación y posibles soluciones.

 

Rescato parte de su tesis doctoral que se enfoca en estudiar la violencia a través del análisis de historias de vida. Entrevistó a 33 hombres que trabajaron en el narco. Abordaron temas como su niñez y adolescencia, alcoholismo, drogas, vandalismo y su incursión.

 

Con el fin de entender el impacto de estas experiencias personales en la incursión de los participantes en el narcotráfico, estudió sus narrativas desde un punto de vista discursivo.

 

EVITAR QUE LOS JÓVENES SE SIENTAN DESECHABLES

 

El análisis arroja luz sobre las posibles causas de su entrada en el narco y explica la lógica con la que entienden el mundo. Comprender ello es clave no sólo para abordar un fenómeno complejo, sino para diseñar políticas públicas y de seguridad. Para empezar –nos dice– hay que reconocer que los narcos son parte de nuestra sociedad.

 

Están expuestos a los mismos discursos, valores y tradiciones que todos nosotros. Uno de los principales problemas en México es que el gobierno sistemáticamente los ha discriminado al reproducir el discurso binario estadounidense “ellos” y “nosotros”, “buenos” y “malos”.

 

Este discurso, además de ser absurdo en su extrema simplicidad, opaca los múltiples matices que revelan las causas de esta violencia.

LA POBREZA, CONDICIÓN FIJA E INEVITABLE

 

Consideran que ellos tuvieron “la mala suerte” de nacer pobres y marginados y sus víctimas tuvieron “la mala suerte” de caer en sus manos. El discurso del narco produce un significado de la pobreza tajante.

 

Se asume que la gente pobre no tiene futuro y por lo tanto, no tiene nada que perder. “Yo sabía que iba a crecer y morir en la pobreza y sólo le preguntaba a Dios: ¿por qué yo?”. La pobreza se naturaliza, se entiende como una condición inevitable sin señalar responsables.

 

Se da por sentado que “alguien tiene que ser pobre” y que “no puedes hacer nada para evitarlo”. Esta visión de pobreza implica una visión individualista del mundo: los individuos son responsables por su desarrollo económico y social. “Yo sabía que estaba solo, si quería algo lo tenía que obtener por mí mismo”.

 

La lógica del discurso del narco desde el punto de vista de la pobreza es que los individuos están solos y por lo tanto impera “la ley del más fuerte”. “En mi barrio todos sabíamos las reglas: el que se duerme pierde. Esa era la ley. Tienes que ser rudo, violento, uno se tiene que cuidar porque nadie lo va a hacer por ti”.

 

*Yvette Hesse es directora de Grupo Editorial Kankun y Gente Q. Roo, revista de negocios y política.

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