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Cancún… una ciudad sin pena ni gloria

9 enero, 2020

Carbones Políticos

Elmer Ancona

Twitter: @elmerando / Correo: elmerancona@hotmail.com

 

Algo tendrá que hacer la presidenta municipal, Mara Lezama Espinosa, para celebrar con dignidad los primeros 50 años de vida de Cancún, no del espectacular centro turístico que ha posicionado a México a nivel internacional, sino de la ciudad real, ruda y violenta.

 

Los fundadores (funcionarios, empresarios y arquitectos) que llegaron del centro del país, se imaginaron un centro vacacional de elevadas miras, generador de múltiples divisas.

 

Apostaron bien, le atinaron, pero no pensaron en su rápido crecimiento. Los pioneros de esta localidad–narran las crónicas– jamás pensaron que al paso del tiempo se llegara a alcanzar un posicionamiento que rebasaría, incluso, a otros destinos turísticos internacionales. Pero el Cancún de las élites, de la gente de paso, es otro asunto.

 

Una cosa es el Cancún vacacional del que todo el mundo habla, y otra es el Cancún real, rudo y violento que padecen a diario miles de ciudadanos al caminar por sus calles, al salir de sus casas.

 

Y hay que ser claros: quienes han dejado en el abandono a este Cancún real y rudo ha sido esta administración municipal –y las anteriores–, que tienen la responsabilidad de vigilar el ordenado crecimiento de esta urbe. No lo han conseguido.

 

Ni lo conseguirán, porque el problema del Cancún de carne y hueso, seamos realistas, son las personas que han llegado a ocupar los cargos públicos sin tener los conocimientos necesarios para dar solución a los múltiples problemas por los que atraviesa la gente.

 

Se podría decir que, trienio tras trienio, han llegado arribistas políticos a quienes lo único que importa es proteger los intereses personales, multiplicar el capital que invirtieron durante las campañas.

 

Una vez en el poder no saben qué hacer con las quejas ciudadanas que se les acumulan a montones, incluso con las múltiples demandas de carácter judicial que tienen que enfrentar en los juzgados.

 

En todo salen perdiendo. Y es entendible porque quienes administran y controlan el gobierno apenas tienen un currículum profesional que no les permite entender de procesos, metodologías, procedimientos y alternativas para gobernar bien una sociedad en crecimiento acelerado.

 

TAN SÓLO UN EJEMPLO…

 

Para los cancunenses, por ejemplo, el problema de la basura es un auténtico dolor de cabeza porque, pese a que a la empresa recolectora de desechos se le paga cantidades millonarias para evitar que se acumule la basura, las súper manzanas y regiones viven sumidas en la pestilencia.

 

Y no porque la gente sea mugrosa, descuidada o irresponsable –aunque la hay– para dar un adecuado tratamiento a la basura, sino porque la recoja es ineficaz e inservible.

 

En Cancún se recogen a diario mil 349 toneladas de basura al día y a la empresa recolectora Inteligencia México S.A. de C.V., que estará vigente hasta 2038 (¡válgame Dios!), se le paga la nada despreciable cantidad de 415 pesos por tonelada.

 

Obtiene más de medio millón de pesos diarios ($559,835) por una chamba que no hace nada bien, y todo es solapado por unas autoridades municipales que no ponen un ¡hasta aquí! a su pésimo trabajo.

 

En diversos reportajes se ha informado de las descuidadas zonas donde aparece y se acumulan a diario toneladas de basura que nadie recoge; permanece a la vista de todos durante días, propagando los malos olores por todas partes.

 

En las calles de las regiones más populares, en las esquinas y lotes baldíos, predominan los tiraderos acumulados de residuos sólidos urbanos. Se observa desde la basura tradicional hasta podridos colchones, mugrosos inodoros y oxidados fierros que ponen en peligro a la gente.

 

A las autoridades municipales que hoy nos gobiernan les importa muy poco si los niños y jóvenes arriesgan su salud al pasar, una y otra vez, cerca de los montones de desechos, rumbo a sus escuelas.

 

Y esto no es un golpeteo político contra alguien en particular, sino un llamado de atención para que se pongan más alerta, para que presten mayor atención a los verdaderos problemas que aquejan al Cancún real, rudo y violento que dicen gobernar.

 

Al empezar este 2020, sería conveniente que e Ayuntamiento de Benito Juárez convoque a la sociedad civil, a los grupos ciudadanos para solicitar asesoría y orientación. No es cuestión de que quiera o no quiera. La Ley lo mandata. Pero no se les ve ni se les siente.

 

El complaciente Cabildo debería dejar, por lo menos durante este 50 Aniversario, su complacencia para mostrarse mucho más activo ante una sociedad que exige y demanda soluciones. Al ciudadano de a pie no le importan las siglas partidistas a las cuales responden los políticos, los regidores o la presidenta municipal.

 

Lo mismo le da que sea de Morena, PRI, PAN o PRD. La gente quiere que sus gobernantes den solución a sus múltiples problemas cotidianos, porque todos los días que se amanecen lo primero que hacen al salir a la calle es percibir hediondos olores.

 

Ya no hablemos de los múltiples baches que se encuentran por todas partes; ni se diga de los olvidados mercados, de las avenidas encharcadas o de las inservibles luminarias que tienen a su alrededor.

 

El Cancún que viven a diario es de caos, de olvido, de violencia; algo tienen que hacer los morenistas en el poder para frenar todo esto.

 

HONRAR EL ANIVERSARIO

 

El próximo 20 de abril Cancún festejará en grande su 50 Aniversario, al menos así lo han proclamado las autoridades municipales. Con bombo y platillo han anunciado que lo que viene será majestuoso.

 

Entendemos que se estarán preparando coloquios, foros, convenciones, fiestas culturales y populares, impresiones de libros, entre otras cosas, para reconocer lo magnífico de la ciudad, ahora que cumple años.

 

No hay nada que discutir al respecto, aunque ya se están tardando para presentar por lo menos un cronograma previo de actividades, con el ánimo de que la gente se vaya preparando para lo que viene.

 

Pero lo mejor que pueden hacer las autoridades municipales, para que esta hermosa e importante ciudad no pase sin pena ni gloria, es celebrar a Cancún con obras urbanas.

 

Nadie quiere festejar a una ciudad que sólo le da problemas, que le inyecta miedo al transitar por sus calles y avenidas; por eso la importancia de fortalecer su seguridad pública.

 

Rumbo a los festejos de aniversario, las autoridades municipales deben ponerse las pilas y demostrar que tienen capacidad para resolver problemas, para ofrecer soluciones. De no hacerlo, sólo darán vergüenza.

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