Luces TV

Golpe a la lectura… por ‘causas de fuerza mayor’

21 noviembre, 2019

Carbones Políticos

Elmer Ancona

@elmerando / elmerancona@hotmail.com 

 

La triste noticia cayó de sorpresa a todos: la Feria Internacional del Libro de Quintana Roo (Filqroo) no podrá realizarse este año “por causas de fuerza mayor y ajenas a la feria”. Hasta hoy, el Comité Organizador del evento no ha dado una explicación clara y contundente del porqué se suspendió esta actividad, que bien pudo convertirse en una importante ventana y escaparate para todos los quintanarroenses.

 

¿Hubo mano negra? ¿No se contó con el apoyo del gobierno del estado? ¿Los organizadores no vieron ganancias redituables? ¿Importa un carajo la lectura a los ciudadanos? Sólo ellos lo saben.

 

En tanto no pongan las razones sobre la mesa de lo que realmente sucedió, la gente seguirá pensando que la educación, la cultura, la preparación de los quintanarroenses es lo que menos importa a este “Comité Organizador” y a las propias autoridades estatales que no han dicho nada de este asunto. No han abierto la boca.

 

Lo cierto es que esta radical decisión deja muy mal parado a los realizadores del evento, los muestra como un grupo bastante irresponsable y muy mal organizado, con escasa experiencia, para lanzar un evento internacional de esta naturaleza.

 

¿Quién sale mal parado de este fallido evento? Todos, comenzando por los propios organizadores, que hasta donde se sabe son la Agencia de Marketing Pihenta Estudio y Comunitaria Mente A.C.

 

Al menos así lo indica su página de Facebook corporativa. También sale demasiado raspado el gobierno del estado, porque ante escenarios de crisis donde va de por medio la imagen internacional de un Estado, debe salir al quite lo más pronto posible para tender la mano a los organizadores.

 

Cualquier gobierno medianamente inteligente entiende que la educación, el arte y la cultura tienen -o deben tener- prioridad, porque sin estos tres importantes elementos lo único que predomina es la ignorancia del pueblo.

 

El tercer personaje que sale afectado de este fracaso cultural es el honorable ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto, pues sería el “municipio invitado” de la entidad. Este municipio quintanarroense iba a tener la oportunidad de mostrar su cultura local en todo su esplendor, promoviendo a sus músicos, escritores y bailarines, la expresión típica de la zona.

 

También Jalisco salió bailando con la más fea, ya que como “estado invitado” iba a integrarse con proyectos sonoros y bandas musicales, entre otras expresiones culturales. Y vaya que los jaliscienses tienen mucho que ofrecer en esta materia.

 

Mejor ni hablemos de Colombia, el país “invitado de honor” que se quedó vestido y alborotado por la pésima organización de quienes promovieron, con bombo y platillo, este evento de talla mundial.

 

Con seguridad, todos ellos (municipio, estados y país) se estarán preguntando si la lectura y la cultura en general no tiene valor en un estado como Quintana Roo, que se jacta de cosas bellas (su industria turística), pero que descuida lo esencial para sus habitantes: su educación y cultura.

 

PASO A PASO DEL FRACASO

 

La Agencia de Marketing Pihenta Estudio y Comunitaria Mente A.C. explicaron desde 2018 que el objetivo principal de la Feria Internacional del Libro de Quintana Roo es (o era) “posicionar a la ciudad de Chetumal como sede permanente de este evento y promover el hábito de la lectura en el sur del país”.

 

Con lo que sucedió no sólo no posiciona a Chetumal, sino que la deja con una pésima imagen a nivel nacional e internacional; lo curioso del caso es que, hasta ahora, el presidente municipal de Othón P. Blanco, Otoniel Segovia Martínez, no ha dado la cara en defensa de la ciudad que gobierna.

 

El director general del evento, Didier Nadir Percastre Romero, expuso que uno de los objetivos de esta Feria Internacional es (o era) “crear espacios donde los escritores del estado puedan darse a conocer, que les sirva de catapulta para mostrar su trabajo literario”.

 

Hasta hoy, ni un solo escritor, poeta, novelista, cronista o empresario editorial, que tienen que ver con los libros, ha externado una opinión al respecto, cuando deberían estar dando de brincos (totalmente enfadados) y jalándose de los cabellos ante este fracaso.

 

Luego que no se quejen de que en México los jóvenes no leen más que un solo libro al año, lo que posiciona al país como uno de los países más rezagados en aspectos de lectura.

 

Que no digan que la sociedad contemporánea se ha vuelto cada vez más audiovisual, abandonando el importante hábito de la lectura, colocando en crisis a la industria editorial. ¡Cómo no va a suceder esto si ni ellos mismos salen al quite de su propia cruzada por la lectura!

 

¿QUÉ QUISO DECIR?

 

Percastre Romero, sin caer en detalles, lanzó una confusa expresión para “argumentar” el fracaso de lo que pudo ser un interesante proyecto: “Estamos viviendo unos días de muchos cambios en nuestro estado, en especial en nuestra ciudad capital”.

 

En sentido estricto, pareciera estar culpando a la autoridad municipal de Othón P. Blanco de no impulsar o de boicotear el evento de talla internacional; además ¿a qué “muchos” cambios se refiere? ¿Políticos, de ánimos, de emociones? Si realmente querían un evento significativo, con gran asistencia de editoriales, conferencistas y escritores, tal y como lo plantearon desde el principio, pues lo primero era tener una planeación y organización adecuadas, antes que su pomposa difusión.

 

Todo les salió mal. Lo más gracioso de esto, es que en la “Visión” que colocan en su página corporativa aseguran que posicionarán a la Filqroo como la feria de libro más importante de la Frontera Sur, y rematan con un chistoso ¡FILQROO, Creo en TI! Sin palabras.

 

Ya nadie volverá a creer en ellos hasta que no ofrezcan a la sociedad una explicación clara y contundente de lo que sucedió con este fallido proyecto. Si no saben hacer las cosas, mejor ni se metan. Y eso va para todos.

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