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¿La Procuraduría Fiscal nos mandará a la cárcel?

17 septiembre, 2019

Factureros: roban al país 500 mil millones al año de la Hacienda Pública.

 

Yvette Hesse 

Facebook: yvette.hesse / Twitter: @YvetteHesse

 

Si alguno de ustedes junto con otras dos personas tiene como actividad “empresarial” defraudar al fisco federal de forma constante y permanente, entonces sí preocúpense, sí, van por ustedes, vaya, los podrán acusar de fraude y de delincuencia organizada e irán directito a la cárcel… a la actividad se le conoce coloquialmente como “factureros”, pero… si su empresa ‒pequeña, mediana o grande‒ se dedica a una actividad lícita, que vende productos, compra, que tiene trabajadores, que paga impuestos y que simplemente tiene atrasos, no tiene por qué preocuparse. Veamos detalles finos para entender más claramente qué está sucediendo en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Procuraduría Fiscal.

 

FRAUDES FISCALES: DELINCUENCIA ORGANIZADA

 

La Procuraduría Fiscal de la Federación tiene ubicados a actores que cometieron delitos a través de facturación falsa; ¡nomás un delito que ronda los 500 mil millones de pesos por año!

 

Para que nos demos una idea del tamaño del boquete a las finanzas públicas, esa cantidad es lo que costaría por ejemplo la construcción de tres trenes mayas o todo el costo de los programas sociales.

 

El asunto significa para el país una pérdida de dinero equivalente al 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto anual. ¿Qué se reformará para evitar este delito? Artículos de diversas normatividades como la Ley Federal de Delincuencia Organizada, el Código Fiscal de la Federación, el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley de Seguridad Nacional; con ello, se le daría un nuevo tratamiento a este tipo de fraudes, ya que equipara a los factureros con redes de delincuencia organizada.

 

ALGUIEN NO QUIERE QUE PARE LA DEFRAUDACIÓN

 

Por increíble que parezca, ya salieron los opositores a que se ponga orden. Vean las noticias: panistas y priistas y… quizá no es para menos, el mismísimo procurador fiscal Carlos Romero de Aranda dio a conocer que se tienen ya bien detectados tanto en el sector empresarial como en el de la función pública este tipo de “negocitos”.

 

La magnitud de los fraudes y el costo que representa año con año, se dejó crecer y no se atacó… alguien ganaba muchísimo dinero con estas prácticas… En este punto se preguntarán, ¿cómo es que algunos empresarios están denunciando que irse contra los factureros es terrorismo fiscal?

 

Hay detalles importantes que la autoridad debe priorizar: que todos estamos expuestos a que algún proveedor nos genere una factura falsa, pero eso ya lo tienen contemplado: el mismo SAT estará “invitando” a las empresas que hayan incurrido en estos actos (con dolo o sin dolo) a que se regularicen; ahora sí que no va de más ser cuidadosos de con quién hacemos negocios, claro, si nos dedicamos a una actividad lícita, si no, sí preocúpense…

 

¿CÓMO FUNCIONAN LOS FACTUREROS?

 

Tanto en estados como a nivel federal, han detectado una enormidad de desvío de recursos públicos. Y… ¿cómo funcionan los factureros, que también son conocidos como empresas fantasma?

 

Usualmente en las entidades públicas hay un contrato donde se compra o se comercia con intangibles, en el cual nunca se entrega ese bien o producto; el dinero se desvía a empresas fachada, donde los accionistas son testaferros, personas de escasos recursos que no tienen la capacidad económica para tener las cantidades de dinero que se mueven.

 

ESQUEMAS SOFISTICADOS DE DEFRAUDACIÓN

 

Cuando se investiga qué activos tienen, resulta que estas empresas no tienen ninguno y cuando van a los domicilios fiscales resulta que son una covacha o un cuarto sin nada. Ese es el esquema principal, son empresas que lo único que hacen es lavar dinero y defraudar al fisco.

 

Con este tipo de estrategia fue que se realizó la llamada Estafa Maestra. En síntesis, lo que la Procuraduría Fiscal busca es atacar la defraudación fiscal con prisión preventiva oficiosa cuando exista una calificativa, es decir, cuando usen comprobantes falsos, emitan retenciones, etcétera; pero sobre todo, cuando la defraudación sea mayor a los 8 millones de pesos.

 

Lo que están cuidando es la caja, que no se defraude al fisco federal, hay que saber diferenciar…

 

*Yvette Hesse es directora de Grupo Editorial Kankun y Gente Q. Roo, revista de negocios y política.

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