Luces TV

Las broncas del Bronco

6 septiembre, 2019

Para salir de sus broncas, el Bronco debe entender que solito se metió y por ende, “solito” debe salir.

 

José Luis Carrillo 

 

Logró un histórico número de votos y al grito de “se acabó la Fiesta para los Bandidos” irrumpió en el Parque Fundidora de Monterrey sobre su brioso corcel Tornado, al convertirse en el primer gobernador independiente, prometiendo que ahora sí, “La Raza paga… la Raza manda”, y que Rodrigo Medina y sus secuaces se vestirían con traje a rayas en el penal de El Topo Chico.

 

Sin embargo, al nacido un 28 de diciembre de 1957 y conocido activista estudiantil en la Universidad Autónoma de Nuevo León que desafió a los gobiernos en turno, le bastaron menos de cuatro años para que sus paisanos le voltearan la cara y ahora corre el riesgo de convertirse en el peor mandatario en la historia de Nuevo León.

 

Lejos quedaron aquellos momentos de gloria, cuando lleno de soberbia por haber logrado un inédito triunfo en Nuevo León, al obtener más de un millón de votos aquel 7 de junio del 2015, y acabar con el binomio gobernante tradicional entre el PRI y el PAN, gritó a los cuatro vientos que buscaría ser el presidente de México.

 

Muchos lo tomaron a broma, otros lo calificaron de una locura, pero nadie fue capaz de darle el mejor consejo: que esa aventura sería lo que la Batalla de Waterloo fue para Napoleón Bonaparte. Tan desgastada estaba la imagen del Bronco ante la ausencia de resultados y la arrogancia extrema hacia los ciudadanos, que de más de un millón de votos obtenidos para ganar la gubernatura, en la elección presidencial pasada apenas logró 235 mil 644 votos, muy por debajo del millón 456 mil votos obtenidos por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

Al regresar a su cargo, todos esperaban un cambio de Actitud y de su manera de Gobernar, sin embargo, en público y privado gritó a los cuatro vientos haber sido “traicionado” por su equipo y “su pueblo”, sintiendo en carne propia por qué a la gente de esa región se les conoce como Los Bárbaros del Norte, ya que simplemente si algo no da resultados es cambiado.

 

¿Por qué el nacido en el Ejido Pablillos, en el municipio de Galeana, sería la excepción? Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón enfrenta la tormenta perfecta en Nuevo León: una obra pública cero, reiterados casos de corrupción, severos cuestionamientos de apoyos ilegales a sus parientes cercanos, un aumento dramático en homicidios dolosos, incumplimiento reiterado en sus promesas de campaña, un constante enfrentamiento con diversos sectores políticos, sociales, religiosos y empresariales de la entidad, son las premisas del gobernador del otrora estado ejemplo de México.

 

Vaya, todos recuerdan el peor motín en el penal de El Topo Chico, cuando el 11 de febrero del 2016, un enfrentamiento entre bandas rivales provocó que 49 reos perdieran la vida, cifra histórica récord en las cárceles mexicanas.

 

Además, como si no fuera suficiente, la falta de políticas públicas ambientales ha propiciado que Monterrey sea considerada la ciudad más contaminada en América y por ende, el lugar en el que la calidad de vida sencillamente ha dejado de ser tema para los nuevoleoneses.

 

El Bronco se siente solo y vaya que lo proyecta, es obvio que el respaldo de aquellos grupos empresariales, sectores políticos del PAN y PRI, que en esos momentos se sentían abandonados por sus respectivos partidos, ahora sencillamente lo han dejado a la deriva ante la actitud egocéntrica del todavía gobernador de Nuevo León, que cometió el mismo error de su antecesor Rodrigo Medina: encerrarse en su grupo de amigos y hacer del gobierno una especie de Club de Toby.

 

Abandonado y peleado con su ex gurú Guillermo Rentería, mismo al que no le bastaron más de 50 millones de pesos por “honorarios” de la Tesorería estatal, el Bronco es ahora el gobernador peor evaluado en todas las encuestas de opinión pública, al estar siempre en el lugar 32 de las 32 entidades que integran la República Mexicana.

 

En su campaña presidencial, a Jaime Heliodoro solamente se le recuerda por su controversial propuesta de “mocharle la mano” a todo aquel que robara, fuera ciudadano o servidor público; y por sus constantes y frontales, y muchas veces personales, cuestionamientos al actual presidente, entonces candidato Andrés Manuel López Obrador.

 

Pareciera que la estrategia del equipo Bronco era atacar al aspirante de Morena, para que el candidato del partido político en el que militó por más de 30 años, mismo que lo hizo diputado, alcalde y funcionario público en múltiples ocasiones, José Antonio Meade, del PRI, pudiera navegar en aguas tranquilas.

 

Ahora a quien pueden “mocharlo” del gobierno de Nuevo León es a él, ya que su futuro depende de los integrantes del Congreso de Nuevo León, que están obligados a emitir una sanción ejemplar para El Bronco, al quedar demostrado plenamente una serie de delitos electorales cometidos en su sueño guajiro de querer convertirse en presidente de México.

 

Desvío de recursos financieros, humanos y materiales del gobierno de Nuevo León para su campaña, así como las amenazas y cohersión a burócratas al obligarlos a conseguir firmas para su registro, son algunos de los delitos comprobados y que ahora las autoridades electorales federales instan al Congreso a actuar.

 

Veremos lo que sucede de aquí a diciembre, por lo que el castigo para el otrora popular Bronco van desde el “light”, como una amonestación pública o la destitución del cargo, o hasta la cárcel al ser considerado como delincuente electoral.

 

Para salir de sus broncas, el Bronco debe entender que solito se metió y por ende, “solito” debe salir. Pero vaya que por las actitudes y comportamientos de su gabinete, a excepción del secretario de Gobierno, Manuel Flores, mismo que fungió como gobernador interino, nadie ha manifestado su respaldo a su jefe, y por el contrario, pareciera que están en el embarcadero viendo cómo la BroncoNave se hunde lentamente , ignorando que ellos están adentro, mostrando pañuelos blancos como queriéndole decir: Hasta la vista Baby…

 

*José Luis Carrillo es periodista

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