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PRI: cómo revivir a un muerto

13 agosto, 2019

@elmerando
elmerancona@hotmail.com

Dar vida al Partido Revolucionario Institución no es tarea fácil. Unos dicen que está prácticamente muerto, otros que todavía patalea y hay quien se pregunta
¿Perdón, qué carajos es el PRI?

Después de la estrepitosa derrota que tuvo José Antonio Meade Kuribreña en los comicios electorales de 2018, lo único que le queda al partido tricolor es vivir de sus añoranzas, de lo que un día fue.

Las centrales obreras –uno de sus tres baluartes- siguen bajo su dominio, pero los trabajadores están dispersos, sin ganas de dar su tiempo a un partido político que
sólo los utilizó durante décadas sin mejorar su condición laboral.

El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con Napoleón Gómez Urrutia como su principal esbirro –perdón, operador político-, está manejando los hilos
en el mundo del sindicalismo para terminar con el control de los eternos líderes gremiales.

La idea de los morenistas no es poner freno al viejo sindicalismo que ha tenido el pie sobre el cuello de los trabajadores; por el contrario, tienen un programa de
acción bien planificado para hacer una rotación de monopolio. Así de simple. La fuerza laboral no debe perderse.

El sector campesino es otro de los bastiones del priismo nacional. Es igual de combativo y rudo y también está mudando de piel. Hartos de no contar con el suficiente apoyo para hacer más productivas sus tierras, los agraristas están tentados a pasarse del lado contrario y dar su respaldo a Morena.

Aquí los morenistas, aparentemente, tienen todas las de ganar; la mayoría de la organizaciones campesinas han sido alentadas y entrenadas por movimientos de izquierda, incluso de la más radical y hasta revolucionaria.

El campo es un auténtico polvorín, un coto de poder que el PRI dejó de controlar inadvertidamente. Es una de las fuerzas políticas más auténticas, pero también
una de las más dañadas históricamente.

El sector popular, por su parte, es el último de los cotos de poder del tricolor. No es nada desdeñable desde el punto de vista del control de masas. Aquí entra el sector intermedio de la sociedad organizada.

Organizaciones de profesionistas, pequeños propietarios, comerciantes, organizaciones vecinales, juntas de colonos y pensionados, amas de casa, entre otros, son los que nutrieron durante décadas el padrón del PRI. Fueron sus más claros y leales militantes en activo. Ya no es así.

Es, quizá, el sector más vulnerado y debilitado de lo que antes se llamó “el partido en el poder”, que desde la Presidencia de la República generó lo que bien calificó Mario Vargas Llosa como la “dictadura perfecta”. Pero ya no más. En el 2000, con el arribo del panista Vicente Fox Quesada, el priismo fue hecho pedazos, al grado tal de que los mismos dirigentes valoraron enterrar al partido para dar luz a un nuevo organismo nacional.

Fueron años de oscuridad para el priismo que durante casi un siglo tuvo el control hegemónico de la República. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador no parece que vaya a cambiar mucho el panorama. Sigue igual de débil, confundido, disperso.

Eso sí, hay algo claro en todo esto: el viejo priismo, el intolerante, el más oscuro, el más cerrado y testarudo, el más ideologizado y adoctrinado –el más torpe- es el que hoy gobierna al país a través de Morena.

La única forma de que PRI “moderno” regrese con fuerza al escenario nacional es tumbando a sus “abuelos”, a sus “ancestros”, quitándole la silla del poder a quienes se dicen los “transformadores” de la República. A los que todavía no dan una, pues.

Tres tristes tigres

De acuerdo con las crónicas periodísticas, las 6 mil 150 mesas receptoras de voto en los estados de la república parecían panteones. Poca afluencia de votantes en esta jornada electoral interna del tricolor.

En la batalla electoral entre Alejandro “Alito” Moreno, Ivonne Ortega Pacheco y Lorena Piñón para tener el control total del Revolucionario Institucional, se vio una militancia apática.

La raza pura del tricolor, la que viven no del partido, sino por el partido en los comités seccionales, al parecer no pudo convencer a sus amigos de la colonia para acudir a las urnas.

¿Será que ya no tienen el mismo sentimiento que antes por su instituto político? ¿Se habrá acabado el amor? ¿Será que los militantes ya se dieron cuenta que en esas siglas ya no habrá más beneficios?

Todo es posible, y más con los discursos huecos y sin sentido –llenos de mentiras- de quienes compitieron para dirigir al PRI a nivel nacional. La misma verborrea de siempre.

“Rescatar al partido de las élites que las controlan”, “sacar al PRI de la corrupción y del lodazal en que ha caído”, “dejar de engañar a la militancia pura”, “volver a los orígenes del tricolor”. Bla, bla, bla, bla.

En verdad que tres tristes tigres compitieron por el PRI sin marcar la diferencia con sus antecesores. Esa es la realidad del partido. Sólo un milagro hará que vuelva a ser visto con posibilidades de renacer. Y ese milagro se llama el caos de Morena.

Casos y cosas para reflexionar

 Esta va para el Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo. A ver, cómo está eso de que un hombre detenido por robo simple permaneció bajo la medida cautelar de prisión preventiva durante ¡56 meses!, hasta que recibió sentencia absolutoria.

De no intervenir la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo el pobre hombre se estaría pudriendo en la cárcel. Si nuestro sistema de justicia penal está viciado, si no se tienen los suficientes jueces para llevar con “mesura” los casos, entonces, estamos jodidos.

Quienes cometen este tipo de errores u omisiones deberían pagar con la misma pena con la que sentenciaron.

 La situación en el transporte público de Cancún resulta crítica, no sólo por los obsoletos modelos y la alta velocidad con la que circulan sus unidades
(autobuses, combis, taxis), sino por la peligrosidad que representan en lo general.

¿Realmente se puede sentir segura alguna mujer al abordar un taxi en la ciudad? ¿Cómo saber si no va a ser agredida sexualmente por el operador de la unidad?

Las últimas denuncias que se han levantado ante el Ministerio Público deben llamar la atención de las autoridades. Los niveles de control para otorgar placas deben ir en aumento ¡Cárcel para quienes manejen taxis piratas!

Secuestros, vejaciones, agresiones verbales deben ser detenidas de tajo y comprometer a los operadores de taxis a demostrar una excelente conducta. ¡No más mujeres agredidas!

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