Luces TV

Influye actividad turística en salud de trabajadores

7 febrero, 2019

MARCO ANTONIO BARRERA

CANCÚN, Q. ROO.- Los malos hábitos alimenticios, los cambios de horarios de trabajo y la presión laboral impactan la salud de los trabajadores de la industria turística, que se refleja en diagnósticos de hipertensión.

Aún cuando las enfermedades que más padecen los habitantes de este municipio tienen una tendencia similar a otras poblaciones urbanas, la vocación turística de la ciudad propicia condiciones idóneas para que se desarrolle también la obesidad.

Ignacio Bermúdez, director del Hospital General de Cancún “Jesús Kumate Rodríguez”, reconoció que los trabajadores del sector hotelero son sometidos a jornadas laborales demandantes y horarios cambiantes, que les impide tener una vida saludable.

La hipertensión, por ejemplo, es el primer padecimiento en el estado con 4 mil 677 casos atendidos en consulta externa de especialidades, de acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social de Quintana Roo, durante 2018.

Las causas que más contribuyen a la enfermedad son el estrés y la obesidad, ésta última generada por el sedentarismo que prevalece entre las personas.

“Ocurre por la carga de trabajo a la que se está sometido y por el desvelo que ocasiona laborar en una industria con una actividad de 24 horas diarias”, expuso.

El especialista reconoció que trabajar, por igual, mañana, tarde o noche, implica desconectarse de hábitos básicos, como laborar de día y dormir de noche, en detrimento de la salud. “En Cancún la actividad no descansa”, recordó.

Respecto a la obesidad, señaló que los empleados del sector turístico también quedan expuestos a una ingesta desproporcionada de alimentos, al tener disponible una cantidad abundante y consumir más de lo que necesitan.

En entrevista con Luces del Siglo, explicó que la alternancia de horarios dificulta la socialización entre compañeros y afecta también la vida familiar.

Todo ello, agregó Bermúdez Meléndez, incide en la proliferación de casos de hipertensión arterial, diabetes u obesidad secundaria, que junto con estrés o depresión, podrían derivar en infartos.

Puntualizó que en los hogares hay ausencia de padres o de la figura única, ante lo cual niños y adolescentes satisfacen sus propias necesidades de alimentación y de desarrollo.

“Las condiciones que enfrentan los acercan a riesgos, como embarazos y uso de drogas; incluso, aislamiento social por permanecer encerrados, lo que provoca problemas emocionales y cuadros de depresión”, destacó.

La obesidad es una enfermedad crónica recurrente generada por el consumo de comida rápida o alimentos “chatarra” y la falta de ejercicio”. En jóvenes se fomenta el consumo en los centros comerciales, a los que acuden para disfrutar de temperaturas artificiales que contrarresten la que prevalece en las calles.  No obstante, también ocurre por la falta de actividad física asociada al uso de redes sociales.

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